Me invitaron a ver la banda de mis amigos…hacía mucho tiempo que no iba…años quizás. Pasar de ir cada vez que tocaban en un pasado, a ir disminuyendo las visitas y llegar a años sin escucharlos… Pero volví…los vi…los escuché. La esencia es la misma, el estilo cambia un poco…la gente crece también, pero…siguen siendo ellos…con integrantes más, integrantes menos.
Al ver la puesta en escena, solo una parte me llamaba la atención…la tuya… Cómo explicar lo que me hiciste sentir al verte!!. Se nota que disfrutas cada nota que tocas…se nota que sentís la música en tus venas, que la disfrutas, que revuelve todo lo más puro y sano de vos y sale por medio de una guitarra…con la intensidad con la que late tu corazón.
Te veía y me daban ganas de agarrar mi violín y tocar desaforadamente como vos…de reír al tocar, sin el miedo de cómo saldrá…solo por el afán de disfrutar. Eso irradiaba tu cara, tu cuerpo, tu pelo… cómo extrañé mi violín anoche!!... Siempre fuiste así, siempre en el escenario te dejas ser…saltas, revoleas los pelos, reis, hablas y alguna que otra vez, hasta te tropezas…tan auténtico como siempre.
Hacía tiempo no te veía tocar y el hacerlo me renovó las ganas de moverme…me llenaste de pilas, de energía… Me contactaste con mi niñita interna, con esas ganas de jugar por el placer de hacerlo. Me hiciste pensar y contactarme con mi parte artística (que si bien me cuesta mucho encontrarla, sé que la tengo) y revaluar qué haré con ella.
Gracias por dejarme ver esa intensidad que le pones a cada acorde, a lo que amas…
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