18.6.11

Adiós


Dicen que uno no debe aferrarse a las “cosas " pero siempre puse mi quantum de cariño a los objetos que me recordaban a alguien o a alguna situación agradable o afectiva; así es que tengo la cruz que usaba mi abuela siempre colgando de mi cuello o alguna de sus “pañoletas”, así es que tengo el llavero de mi abuelo, como símbolo de algo que él tenía siempre encima, así tengo a “Ochitos”, el peluche que me regalo mi papá cuando cumplí 8 años, el anillo de regalo de mis 15 años, o la cadenita que me regalaron en mi bautismo…pero esto no es lo mismo...es una casa…
Si bien sé que había un montón de recuerdos en su interior, yo ya no vivo allí desde hace más de 3 años…creía que su duelo estaba elaborado. Y fue muy fuerte ayer recibir la noticia de que “ya está”, ya no voy a poder ir más con mi llave mágica y abrir la puerta y entrar…ya no podré meterme en su pileta, pasear por su living ni subir a lo que fue mi habitación para recordar viejas épocas. Ahora otras personas vivirán allí y no les va a gustar que yo entre de sorpresa a hacer mi tour.
Es fuerte…tantos recuerdos…en cada una de las habitaciones: En mi pieza, jugar con mis amigas a las vendedoras de ropa, o la carnicería o bailando el “meneaito”, tantas redecoraciones, cambio de muebles de lugar o hasta el haberla compartido con mi hermana. En la pieza de mi hermana, el ir a visitarla para manguearle ropa y probármela mirándome en su espejo gigante. En la pieza de mi hermano, las charlas que teníamos hasta las 3 am a veces, sobre la vida…o el ver pelis tirada en los almohadones del suelo con mi cuñada. En la pieza de mis viejos, las filmaciones y juegos de almohadas con mis amigas. En el living, mis cumpleaños y reuniones siempre con tanta gente, las reuniones cuando estábamos aprendiendo a “tomar”, así como el streeptease en mi cumple de  18 de mis amigos. El patio y la pileta, donde jugaba con Bruja, donde hacia reuniones con mis compañeros del secundario y jugábamos al básquet en el agua, donde jugaba al frontón con el portón o al vóley desde el agua con Bruja. La cocina, donde siempre me sentaba en la mesada mientras mamá cocinaba. Y el fondo, donde siempre estaba la abuela dispuesta a abrazarme, mimarme o aprobarme lo que nadie haría…donde miraba las novelas o jugaba a las cartas con ella.
Cada habitación trae su recuerdo, cada lugar tiene sus imágenes…imágenes que permanecerán para siempre en mi memoria. Ahora está casa seguirá creciendo, junto a una nueva familia… Ya no seré parte de ella, pero ella siempre estará en mi memoria.
Hoy debo decirte Adiós Larrea, Adiós Ramos Mejia, Adiós vecinos, Adiós  bendita Av Rivadavia y todos los bondis que pasaban por allí. Sé que cuando sea madre, pasaré por tu puerta y le diré a mis hijos que allí fue donde me crié, y más adelante a mis nietos..y les contaré alguna de las tantas anécdotas que viví allí.
Adiós y gracias por tanto…por haber sido el lugar que me vió crecer, que me acompañó toda mi vida…que me vió convertirme en quién soy hoy. Adiós…y siempre estarás en mi memoria.

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