A vos te encanta actuar, poniendote caretas y armando el escenario a tu antojo...hasta que llego yo y derrumbo toda tu fantasía, tus mentiras....hasta que aparezco y soy quien no compra tu personaje.
Amas eso de mi, tanto como lo odias.
Sabes que nadie llegará a conocerte y aceptarte como yo...pero tampoco estás dispuesto a aceptar tus sombras...siquiera, a mirarlas.
No te interesa crecer, elegir uno de los personajes...no te interesa la vida ordenada o "aburrida" que ofrece la sociedad...
Elegis, siempre elegis...pero aquello que atenta contra vos mismo, aquello que sirve para justificar tu miseria, aquello que te permite victimizarte frente a los demás, para que, bajo esa excusa, no te molesten o te deban cuidar.
Los disfraces que elegís son tan sucios y obvios, ya que demuestran cada uno de tus temores. Creyendote joven o inmortal te olvidas que sos un adulto y que te estás quedando cada vez más solo, logrando la versión reversionada y aún mayor, de todo aquello que odias.
Tu sombra le gana a tu luz...el personaje se come a la persona...y estás solo, jugando un juego, en el cual ya ni te quedan casilleros para ganar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario