Nuevamente me llegó un mensaje de él. Ya estaba acostumbrada a sus intromisiones...a sus deseos...a su seducción...
Temeroso me pidió por favor le responda, no soportar el seguir así.
Dubitativa le respondí. Nos habíamos asegurado estar siempre para el otro...no podía echarme atrás...no quería.
Sugirió salida. Sorpresivamente me dejé llevar por la magia de la conversación y accedí.
Cual caballero estuvo en horario acordado, de manera seductora se ocupó hasta de los más mínimos detalles y en un mar de risas llegamos a destino.
Conversamos sin tapujos. Lo veía brillar, pleno en su sonrisa al mirarme.
Buscaba mis manos. Se fundía en mis brazos.
A mi me costaba esta liviandad...no lograba ver aún su necesidad de amor.
Accedí y desbordó.
Entre mimos, besos y cuerpos enredados conversamos hasta que se hizo de día.
No quería alejarse de mi, decía. Había esperado mucho tiempo por esto, reclamaba.
Una imagen tierna queda en mi corazón...sus labios pronunciando su amor...su ser demostrándolo.
Pidió volvernos a ver.
No pude negarme ante los ojos morochos más lindos que vi en mi vida.
Así comienza un nuevo capítulo de la historia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario