Después de escribirle a algunos amigos, logre dormir (no sin la ayuda de un psicofarmaco).
Al despertar tenia la ilusión de que haya sido una pesadilla, pero el dolor era tan real que me demostró que no.
Un alma comprensiva me hizo el aguante, un amigo que comprende tanto el dolor por tanto haberlo padecido, que acude sin dudarlo.
Desde las 7am hablando, llorando, cuestionando lo que no le encuentro lógica. El me escuchaba. Sabe que compania es lo único que necesito ahora, ya que no hay palabras que logren paliar lo que siento.
Descuartizamos la situación, la analizamos, intentamos poner lógica donde no la hay. Intentamos secar las lágrimas, pero no dejaban de caer. Cuestionábamos como se puede decir "adiós" desde el amor...dudábamos de ese "adiós"...luego de ese "amor"...
Después de varios termos de mate, llego el momento de enfrentarlo, de estar a solas con el dolor. Ya no podía seguir escapandole.
El se fue y me encerré en la cama, abrace a la perra y llore. Llore como nunca antes lo había hecho, como no creí fuera posible...en cada lágrima desgarraba el alma...llore queriendo limpiar al dolor, queriendo vaciarme de tanto malestar...
Aun me sorprende la cantidad de liquido que seguía saliendo....llore...llore...llore...como si eso lograra calmar algo...como si eso descargara algo.
Pero el dolor esta ahí, fuerte, inmune, con peso, haciéndome frente, seguro y con ganas de quedarse.
Por mas que me prometí que no seria como la vez anterior, no lo pude evitar...me dormí llorando.
Al despertar tenia la ilusión de que haya sido una pesadilla, pero el dolor era tan real que me demostró que no.
Un alma comprensiva me hizo el aguante, un amigo que comprende tanto el dolor por tanto haberlo padecido, que acude sin dudarlo.
Desde las 7am hablando, llorando, cuestionando lo que no le encuentro lógica. El me escuchaba. Sabe que compania es lo único que necesito ahora, ya que no hay palabras que logren paliar lo que siento.
Descuartizamos la situación, la analizamos, intentamos poner lógica donde no la hay. Intentamos secar las lágrimas, pero no dejaban de caer. Cuestionábamos como se puede decir "adiós" desde el amor...dudábamos de ese "adiós"...luego de ese "amor"...
Después de varios termos de mate, llego el momento de enfrentarlo, de estar a solas con el dolor. Ya no podía seguir escapandole.
El se fue y me encerré en la cama, abrace a la perra y llore. Llore como nunca antes lo había hecho, como no creí fuera posible...en cada lágrima desgarraba el alma...llore queriendo limpiar al dolor, queriendo vaciarme de tanto malestar...
Aun me sorprende la cantidad de liquido que seguía saliendo....llore...llore...llore...como si eso lograra calmar algo...como si eso descargara algo.
Pero el dolor esta ahí, fuerte, inmune, con peso, haciéndome frente, seguro y con ganas de quedarse.
Por mas que me prometí que no seria como la vez anterior, no lo pude evitar...me dormí llorando.
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