Desde aquel día todo cambió.
No solo mi mundo,
en el que no estás,
el espacio que no habitas,
la cama que ya no calentas,
o los silencios que no tapas.
Sino también mi cuerpo,
que ya no duerme enredado en el tuyo,
mis brazos que ya no tienen un pecho al cual abrazar,
o mis labios que están resecos de los besos que no les das.
Mi alma también cambió,
se siente en soledad,
sin calor, ni conexión, como dormida.
Pero el que peor la pasa es el corazón.
Él si ya no encuentra por quién bombear,
no comprende por qué ya no frena su marcha como cuando te veía,
ni el por qué ya no se acelera como al acercarnos.
Hoy él no encuentra su función,
se siente solo, aburrido,
en una rutina sin desvaríos....
Él es el que hoy me hace ver cómo todo desde ese día cambió.
No solo mi mundo,
en el que no estás,
el espacio que no habitas,
la cama que ya no calentas,
o los silencios que no tapas.
Sino también mi cuerpo,
que ya no duerme enredado en el tuyo,
mis brazos que ya no tienen un pecho al cual abrazar,
o mis labios que están resecos de los besos que no les das.
Mi alma también cambió,
se siente en soledad,
sin calor, ni conexión, como dormida.
Pero el que peor la pasa es el corazón.
Él si ya no encuentra por quién bombear,
no comprende por qué ya no frena su marcha como cuando te veía,
ni el por qué ya no se acelera como al acercarnos.
Hoy él no encuentra su función,
se siente solo, aburrido,
en una rutina sin desvaríos....
Él es el que hoy me hace ver cómo todo desde ese día cambió.
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