Y re-conocí a un flaco, un niño-hombre…reencontré a este hombre…
Nos habíamos conocido
anteriormente, politizamos juntos…bromeamos…pero nunca imaginé que algo así
podía pasar.
Nos vimos para compartir una tarde, simple, sencillo. Conversamos. Reimos. Contamos anécdotas y volvimos a reir.
Nos vimos para compartir una tarde, simple, sencillo. Conversamos. Reimos. Contamos anécdotas y volvimos a reir.
Nos mirábamos, nos encontrábamos. Había pasado tiempo desde que nuestros ojos se habían cruzado por última vez.
Luego de varios
mates, ya más relajados, nos acomodamos en el sillón y su cabeza se posó en mi regazo. Me pareció un gesto tierno y desinteresado...que tantas imágenes de un pasado traía a mi mente.
Sin comprender mucho el por qué mis
brazos se sintieron ansiosos y no contuvieron su deseo de acariciarlo…cómo describirlo? Era más fuerte
que yo, necesitaba sentir su piel, su cabello, su olor. Comencé a jugar con mis dedos, a enredarlos en su pelo...
Él lo permitió, se entregó… Transcurrió la tarde...al cabo de un rato, me abrazó…
Él lo permitió, se entregó… Transcurrió la tarde...al cabo de un rato, me abrazó…
Sentí que el mundo se detuvo, el reloj ya no avanzaba,
las perras no ladraban, el sonido se enmudeció. No hacia frío ni calor, no había contexto...no había nada... Solo su cuerpo y el mío, solo sus brazos enredados en mi...
Sus abrazos se hicieron costumbre y la charla prosiguió…no había forma en que
me disgusten…me sentía pequeña al lado de él, mínima frente a su presencia, a su poder, a su calor. Estaba cómoda, sentí que él también...no queríamos modificar nada en ese instante.
Sumergida en esta ola de sensaciones, de repente descubrí sus labios posándose en mi cuello… Me invadió el temor, estupor. La piel se
estremeció, el corazón bombeaba más fuerte…entendía lo que pasaba, pero no
quería comprenderlo a la vez.
Nos conocíamos, pero nunca así. Nos cargaban con situaciones similares, pero nunca se cruzaron por mi mente…y allí estaba, viviéndolo…sintiéndolo.
Intenté no pensar, dejarme llevar por el embrujo de su cuerpo. Me di vuelta y posé mi mirada en sus ojos. No hubo nada por decir. Simplemente nos besamos.
Sus labios acariciaron los míos de una manera muy dulce, suave…nos acompasábamos entre la euforia y la ternura… Sus brazos me rodeaban, cada vez con mayor fuerza. No me contuve, yo también lo abracé, lo besé…lo sentí.
Y así caí en su hechizo.
Nos conocíamos, pero nunca así. Nos cargaban con situaciones similares, pero nunca se cruzaron por mi mente…y allí estaba, viviéndolo…sintiéndolo.
Intenté no pensar, dejarme llevar por el embrujo de su cuerpo. Me di vuelta y posé mi mirada en sus ojos. No hubo nada por decir. Simplemente nos besamos.
Sus labios acariciaron los míos de una manera muy dulce, suave…nos acompasábamos entre la euforia y la ternura… Sus brazos me rodeaban, cada vez con mayor fuerza. No me contuve, yo también lo abracé, lo besé…lo sentí.
Y así caí en su hechizo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario